El cáncer de ovario es el tipo de cáncer ginecológico más silencioso y a la vez el más letal. Tiene la tasa de mortalidad más alta entre todos los cánceres ginecológicos en países desarrollados, sobre todo porque alrededor del 70% de los cánceres de ovario se diagnostican en etapas avanzadas, y apenas el 20% de las pacientes diagnosticadas en estadios avanzados sobrevive más de 5 años luego de la detección, con el tratamiento con cirugía más quimioterapia. Como no hay estudios que permitan el diagnóstico temprano, es crucial la visita anual al ginecólogo.

Factores de riesgo

Entre los factores de riesgo principales destacan los siguientes:

  • Historial familiar: Aproximadamente entre un 15 y un 20 por ciento de los casos de cáncer de ovario tienen un factor genético. Esto significa que un pariente cercano (madre, hemana, hija, abuela, nieta, tía o sobrina), tanto del lado materno como paterno, ha tenido cáncer de mama antes de los 50 años o cáncer de ovario a cualquier edad.
  • Obesidad: Se ha detectado una mayor incidencia de cáncer de ovario entre mujeres con un índice de grasa corporal superior al considerado saludable.
  • Tabaquismo: Al igual que ocurre con otras enfermedades, el hábito tabáquico incrementa la probabilidad de desarrollar un tumor de ovario.
  • Edad avanzada: La mayor parte de casos de cáncer de ovario se da entre mujeres de entre 50 y 70 años de edad por lo que, a partir de esta edad, es recomendable extremar las precauciones.

deteccion y tratamiento para cancer de ovario iglobalmed 2

Síntomas de aparición de cáncer de ovario

Hasta el momento no hay análisis que permitan la detección temprana del cáncer de ovario, enfermedad que se caracteriza por la ausencia de síntomas tempranos y por lo tanto es diagnosticada en etapas tardías. Los síntomas principales, que suelen ser confundidos con problemas mucho menos serios como molestias gastrointestinales, son:

  • Aumento del tamaño abdominal, hinchazón persistente
  • Dificultad para comer, sensación de saciedad muy rápidamente
  • Dolor abdominal o pélvico
  • Necesidad de orinar con mayor urgencia o con mayor frecuencia

Tratamientos

Al no existir formas de prevención ni detección precoz eficaces, la innovación terapéutica desempeña un papel fundamental en el pronóstico de la enfermedad. Los últimos avances producidos en este campo, como la cirugía citorreductora, la quimioterapia intraperitoneal y las terapias con agentes biológicos, permiten tener el cáncer de ovario controlado por más tiempo.

  • Cirugía de citorreducción completa: Esta intervención se aplica en aquellos casos en los que el tumor se ha propagado ampliamente a través del abdomen. Consiste en extraer mediante cirugía tanto tumor como sea posible, con el objetivo de “reducir el tumor de la paciente a un tamaño microscópico (inferior a 1 centímetro)”, explica Luis Chiva, jefe de Servicio de Ginecología Oncológica de MD Anderson Cancer Center de Madrid.
  • Quimioterapia intraperitoneal: Si una paciente se ha sometido a una cirugía de citorreducción, este tipo de quimioterapia resulta más efectiva. Como indica el doctor Antonio González, jefe de Servicio de Oncología Médica de MD Anderson Cancer Center Madrid, “la enfermedad residual cero es mucho más sensible al tratamiento de quimioterapia ya que, gracias a la cirugía practicada previamente, existe una presencia mucho menos elevada de clones tumorales quimiorresistentes”.
  • Agentes biológicos: La incorporación de los agentes biológicos al tratamiento del cáncer de ovario contribuye a la mejora del control y pronóstico de las pacientes, “en primer lugar las terapias angiogénicas, que tienen su indicación desde la primera línea hasta la recaída de la enfermedad”, explica González. “En segundo lugar, la reciente incorporación de los inhibidores PARP (inhibidores farmacológicos de la enzima poli ADP ribosa polimerasa) en pacientes que han sufrido una recaída, así como en las pacientes que tienen una mutación del gen BRCA”, destaca el especialista. Y es que las investigaciones han demostrado que el cáncer de ovario incorpora una mutación en la proteína BRCA, que está presente en la mayoría de los tumores hereditarios de ovario. En este grupo de pacientes, que supone un 20 por ciento de todos los casos de este tipo de cáncer, se ha demostrado que los inhibidores de PARP impiden que pueda desarrollarse el tumor.

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